Vivimos tiempos difíciles, tiempos en los que muchas de las ideas de nuestra cultura se están continuamente atacando. Pero sin duda una de las estructuras más vulnerables a día de hoy es la familia.

La familia es la base de la sociedad, es la encargada del relevo generacional, la primera maestra de nuestras vidas, es donde forjamos nuestra personalidad y aprendemos a amar a nuestro hermano. Podríamos seguir atribuyendo características a la familia, pero entonces esto dejaría de ser una introducción.

En este artículo no quiero hablar de las “familias” en términos generales, sino de las familias numerosas, o mejor dicho, muy numerosas. Para ello, he invitado a nuestro amigo Pedro Mendoza García, hijo de José Luis y María Dolores; que ocupa el puesto decimoprimero en una familia de 14 hijos, 7 chicos y 7 chicas. Con 22 años es estudiante de Derecho y ADE y a continuación nos va a relatar aspectos sobre la vida cotidiana en un una familia como la suya.

Así pues, sin ánimo de alargarme más, dar las gracias de antemano a nuestro invitado.

Buenos días Pedro, ¿Estás preparado?

¡Por supuesto!

¿Cómo es el día a día en una casa con tantos hermanos?

Esa es la típica pregunta que me hacen cuando saben que somos tantos. Pues mira, hace unos años, cuando éramos más pequeños era todo más locura: casi todos en época escolar, por las tardes mi madre luchando para que hiciésemos los deberes, juegos de todo tipo, discusiones… ahora que somos más mayores y se han casado cuatro hermanos la casa parece tener mayor tranquilidad.

La organización y reparto de las tareas es claro y estructurado: turnos de limpieza, cocina, sacar la basura o recoger a las peques del colegio.

Ventajas y desventajas de tener muchos hermanos

Desventajas la verdad que hay pocas. Quizás cuando hay cola para entrar a los aseos por la mañana antes de ir al trabajo o a clase, o cuando tienes que ponerte de acuerdo con los hermanos para ver cómo se distribuyen los coches para salir un viernes/sábado noche (aquí somos muchos y cada uno tiene su plan). La clásica pelea para ver la tele nunca ha existido en mi casa pues ya se encargaba mi madre de que no la viésemos entresemana. No hemos tenido esa costumbre y a decir verdad no es imprescindible (como para aburrirse con todos los que somos); también podría ser una desventaja el hecho de que a la hora de comer seamos tantos: ahora, con cuñados, sobrinos, etc. Poco falta para que acabemos haciendo turnos, pues cada vez se quedan más justas de espacio las dos grandes mesas que hay.

Ventajas de tener muchos hermanos podría citar mil, pero resaltaré las que, a mi parecer, son las más importantes:

La familia como una escuela: como bien es sabido, la familia es una cuna de valores en la que se está continuamente aprendiendo y creciendo. En la nuestra, aprender a compartir es necesario e inevitable, pues el convivir con tantos hermanos te lleva a ello. Se aprende incluso a administrar, pues la “tarta” tiene X pedazos y aquí o todos o ninguno. Por otro lado valores tan importantes como la generosidad y el perdón no quedan descuidados: mis padres siempre nos han educado cristianamente y nos han enseñado que el arrepentimiento y la reconciliación es la base de la convivencia. No se permitía (ni se permite) que una pelea o discusión entre nosotros durase. Mi padre siempre ha tenido mano de hierro en ese aspecto: muy raro era llegar a las manos, pero es que incluso cualquier insulto era enseguida reprobado. Nunca lo ha permitido y eso se lo agradecemos. Cortar de raíz el asunto. Y creo sinceramente que esta sea una de las principales razones por las que hay tanto buen rollo entre nosotros. La gente se sorprende (sobre todo los que no están dentro de la Iglesia) de cómo podemos llevarnos con esa naturalidad y amistad. Parecemos como amigos-hermanos.

Existe el típico prejuicio de que en las familias numerosas los padres no pueden dar tanto amor a los hijos ¿Qué opinas sobre esto?

En una familia numerosa nunca hay falta de afecto y amor. Donde no llegan los padres ahí están los hermanos. Es cierto que los padres no pueden multiplicarse (aunque mi madre parezca que sí lo hace-está en todas-), pero siempre han estado atentos y cercanos. En una familia tan grande hay muchos problemas también. Ellos han dedicado más tiempo, como es normal, a aquellos que por las circunstancias que fueren, lo hayan requerido.

Como hermano decimoprimero, ¿Cuál crees que ha sido y es tu “papel” en casa?

Como bien dices soy el undécimo y el séptimo de los chicos, esto es, el peque de los varones. He crecido en un entorno lleno de amor, fraternidad, bienestar… nunca me ha faltado de nada. Dios me ha regalado bienes materiales y espirituales y le estoy agradecido por ello.

Digamos que en mi casa hay multitud de personalidades y caracteres. Yo me considero una persona extrovertida, que siempre da conversación, me gusta demasiado que me escuchen y me falta mejorar mi faceta a la hora de aprender a escuchar a los demás. A veces puedo llegar a ser irritante y pesado dentro de la familia pero sé que en el fondo me quieren “jeje”. Se me da bien motivar el ambiente y tengo buenas habilidades sociales. Siempre estoy en la sobremesa el tiempo que haga falta para hablar de lo que surja.

¿Cómo se viven las dificultades y los éxitos individuales?

Nos alegramos cuando alguien consigue algo o le va bien, como por ejemplo sacar buena nota en un examen, haber conseguido algo bueno para la universidad (la UCAM), etc. El respaldo y el reconocimiento creo que son imprescindibles para mantener y mejorar el rendimiento de una persona. Si la opinión además viene de personas que quieres, como lo es tu familia, más aún.

En cuanto a las dificultades, buscamos apoyarnos en nuestros padres o en algún hermano de confianza. Yo por ejemplo suelo compartir mis experiencias personales con Juan Pablo, con él que me llevo un solo año y he crecido de la mano. Le pido consejo y ayuda cuando lo necesito. Para mi es una persona muy especial.

Por otra parte, si las dificultades son graves o afectan al conjunto de la familia, el mayor refugio es sin duda la oración. En diferentes etapas mi familia ha sufrido persecución, y con mi padre y la universidad es una constante. La oración nos ayuda, nos une, nos hace más fuertes.

Una pregunta algo más política. ¿Ves suficiente las ayudas a las familias? ¿Crees que el estado debería apoyar y valorar más las familias?

Toda ayuda a las familias es poca. Creo que hay un mundo por delante y muchas cosas que mejorar. A veces por desgracia damos un paso adelante y dos para atrás. Cuando el concepto que tienen los políticos de familia difiere de lo que realmente es una familia… como cristiano me siento decepcionado con las políticas que este gobierno y el anterior han llevado a cabo, y no me refiero a meras prestaciones y ayudas económicas. Incentivo de la natalidad, más ayudas a las madres y mejorar los canales de información, son, entre otras cosas, aspectos a mejorar.

El otro día leía en la verdad que se ha reducido en más de un millar el número de niños en preescolar en Murcia. La baja natalidad es una realidad y el relevo generacional no está garantizado. La familia es la base y el motor de un país, es el futuro. Si se descuida eso, apaga y vámonos.

¿Ayuda a un niño, el hecho de tener hermanos, a estar más desprendido de sus juguetes y valorar más a las personas?

Por supuesto. Es una ventaja el crecer con hermanos con los que poder interactuar con juegos de todo tipo sin tener la necesidad de estar enganchado a una consola o estar todo el rato con los juguetes. Éstos, a su vez, se amortizan de todo el uso que se les da. Juan Pablo y yo éramos muy de jugar con los muñecos de Action Man. Nos los pasábamos pipa.

Y por último una pregunta menos seria. ¿Cómo es un día de reyes en tu casa?

Es un día muy especial y que a mí me trae muy buenos recuerdos. Los Reyes Magos tienen por costumbre dejar los regalos(o el carbón, en su caso) en el salón de casa. La noche antes debemos dejarlo todo organizado y limpio. Cada uno escribe su nombre en su zona del salón y los zapatos debajo. Una vez está todo listo, les dejamos algunos mazapanes y alguna copa de sidra para que la disfruten.

En cuanto a la hora de despertarse por las mañanas para abrir los regalos, ésta ha ido variando con el paso de los años: cuando era niño nos despertábamos sobre las 7 am. Luego ya cuando mis hermanas pequeñas dejaron de serlo, unas horas más tarde. A mi sinceramente me preocupaba el hecho de que se perdiese la ilusión y emoción que tantos 6 de enero ha recubierto el salón de mi casa. Pero que va, enseguida empezaron a nacer los sobrinos y ya son seis de entre 3 años la mayor y 10 meses los más bebés. Han vuelto a darle alegría por doquier a mi casa y ahora, lo que hacemos, es que no se abre la puerta del salón hasta que no están todos los sobrinos presentes para conmemorar el momento.

Octavio García Aparicio y Pedro Mendoza García